Así Soy Yo, El Ajo Morado
Autor: José Joaquín García Romero
Mi nombre genérico es allium sativum, pertenezco a la familia de las liliaceas, y se me conoce por ajo morado, he nacido en Las Pedroñeras y según mi árbol genealógico, mis antepasados también son de esta comarca, y parece ser que hemos existido siempre entorno a un riachuelo llamado Záncara, que mas veces ha estado seco que lleno de agua, por lo que he tomado el nombre de Ajo
De la yema terminal de mi tallo aparece el escapo o tallo floral, aquí llamado palote y que define de una forma clara a mi especie.
Mis dientes están repletos de carbohidratos y miles de componentes, aromáticos y curativos, de los que emana un aceite compuesto de más de 14 sustancias diferentes, entre ellas destaca un componente azufrado llamado alicina, o alihina, responsable de buena parte de mis efectos medicinales. También contienen gran variedad de vitamina A, grupo B1 y B2, PP y C, minerales como el sodio, potasio, magnesio, calcio, hierro y fósforo.
He gozado de muy buena salud, y siempre se ha hecho referencia de mí, diciendo:

En la actualidad soy base de economía y trabajo de más de 10.000 familias en la comarca de Las Pedroñeras, me reproduzco sobre una extensión de 10.000 Ha. de tierra repartidas por toda Castilla La Mancha, y mi producción anual está cifrada en unos 100.000.000 de kgs.
saquen de la tierra, donde mi muerte seria inminente. Mi recolección o extracción de la tierra donde he alcanzado mi madurez, ha de hacerse con esmero, aprovechando el relente o frescor de las hermosas mañanas de Julio, debiendo dejar mis cabezas cubiertas de la furia del sol del mediodía de los tórridos veranos Manchegos, pues aunque es este sol quien hace madurar mis dientes, llenándolos de ricos nutrientes y aromáticos sabores, nunca deberé ser expuesto a sus rayos los primeros días de ser extraído de la tierra, pues su calor ardiente abrasarían mis aun frágiles y húmedas carnes.
la tierra donde me he criado. En la misma tierra me colocan en rectas hileras, cubriendo con mi tallo y hojas mi delicada cabeza aún en periodo de maduración,así puedo librar mis dientes del caliente sol y puedo seguir alimentándome de los nutrientes que a tal fin he depositado en mi tallo y hojas, dando como resultado un ajo sano, blanco, limpio, con pocas mermas y lleno de ricos aromas y sabores. La segunda la realizarán después de haberme transportado desde la madre tierra que me dio vida, hasta nuestro Pueblo Las Pedroñeras. Esta vez me dejarán de nuevo al sol, ya bien amanojado y hecho gavillas, en alineadas hileras, para que el aire llegue a cada uno de nosotros. También se nos habrá librado de la furia directa del sol,por medio de carrizo, mallas o sarmientos, y al lado de cada cina o montón, habrá depositada una lona de plástico, por si alguna nube en forma de tormenta quisiera regar a destiempo nuestro campo de secado. Así permaneceré unos quince días, para ser transportado en las primeras horas de las mañanas de agosto, hasta los porches o almacenes, donde esperaré para ser preparado, según mi siguiente destino.


